El reto de sobrevivir
Por : Sandra Quintero
Noticias 7 días.-
Viernes, 24 de noviembre de 2006
Vicente Lillo es bombero de profesión
y alpinista de vocación. Sus pasos le han conducido este
otoño desde el parque de bomberos de Valencia hasta el
Himalaya, donde ha luchado por alcanzar la cima del Ama
Dablam. En su mente aparecían, como en anteriores
expediciones, los niños enfermos de cáncer y sus
familias con los que colabora a través de la asociación
Bombers per Aspanion.
Desde que tenía 16 años, este bombero
valenciano ha tenido dos obesiones: conocer mundo y
escalar las montañas más altas. La atracción hacia ellas
es inevitable desde su adolescencia. Con 49 años es todo
un veterano en el alpinismo y forma parte del proyecto
Valencia por las Montañas del Mundo. Su bandera es la de
Aspanion, la organización de niños oncológicos que cada
día luchan por sobrevivir con el enorme esfuerzo de sus
familias. “Cuando la montaña me desafía recuerdo su
fuerza para luchar contra el cáncer: ellos me inspiran
en estas aventuras”.
Sus pasos le han conducido este otoño
hasta Nepal, un país donde se mezclan culturas y
religiones como el budismo y el hinduismo. Uno de los
mayores problemas fue el exceso de picante en la
alimentación autóctona, pero Vicente era la envidia del
resto de expediciones españolas “con una reserva de
jamón serrano que logró pasar el complicado examen de
los aeropuertos”, confiesa entre risas.
Hasta 6.000 extranjeros esperaba este
país asiático durante noviembre para ascender sus
escarpadas cimas. “Es un país muy creyente con fuertes
supersticiones. Un momento curioso fue cuando en el
campamento base nos visitó el Lama del último reducto de
población antes de comenzar la ascensión. Realizó un
ritual mágico para que no tuvierámos problemas y fue
algo muy místico, pero aún así la montaña nos dijo que
no y una fuerte tormenta de nieve nos detuvo en el
intento de ascender a la cumbre”.
El Ama Dablam, o “collar de la
madre”, según es conocido por los habitantes de la zona,
ofrece una escalada tan bella como arriesgada y esta vez
se negó a dejar que Vicente y sus dos compañeros de
aventura le vencieran. “Conforme los días pasaban, el
tiempo fue empeorando y cuando llegamos al segundo
campamento estábamos en medio de una fuerte tormenta con
una temperatura de 25 grados bajo cero. Derretimos agua
para preparar una sopa caliente y te puedo asegurar que
esa noche, con las tiendas tambaleándose, parecía estar
en un mundo diferente”. ¿Asustado? Vicente no le teme a
la sensación de aislamiento: “¡A mí me encanta y no soy
masoquista!”, exclama haciendo gala de un extraordinario
sentido del humor.
Al día siguiente resultaba imposible
continuar, así que optaron por retirarse. “La montaña
estaba cubierta de capas de hielo y los puntos de apoyo
para las botas habían desaparecido”. Un sólo resbalón
hubiera supuesto la muerte segura.
Esta no es la primera vez que sus
pasos conducen a Vicente al Himalaya. El año pasado
logró ascender a la cima de Khan Tengri, también en esta
mítica cordillera . “Esta cadena de montañas representa
ya un sueño cumplido para mí pero sigue siendo todo un
reto. Se necesita un largo tiempo de aclimatación antes
de comenzar la escalada y 35 dias de expedición se
quedan escasos”. De hecho, Vicente se niega a desistir
de hacer suyo “el collar de la madre”. En el año 2008
volverá a intentarlo con mejores medio y mucho más
tiempo.
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¿No se cansa tu familia de que
siempre estés “en las nubes”?
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¡Qué va, ya lo tienen
asumido!Cada vez que regreso ya me están preguntando
cuál es la próxima aventura.
De momento esa pregunta ya tiene
respuesta: se desarrollará en Perú durante el mes de
junio, concretamente en la montaña Huuasangate, de casi
6.500 metros de altura. ¿Por qué ese objetivo? “En Khan
Tengri conocí a un alpinista venezolano que me habló de
esta montaña como una de las menos conocidas pero de las
más atractivas para ser escalada. Creo que seremos los
primeros valencianos en llegar a ella”, afirma
optimista.
El próximo año se cumple además el
décimo aniversario del proyecto Valencia por las
Montañas del Mundo, un sueño constante por vencer al
desafío de la naturaleza.