Mangueras contra el cáncer
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Un bombero juega con una niña a lanzar agua
con la mangera. |
Bomberos valencianos coronan las montañas más
elevadas del planeta con la bandera de Aspanion
SANDRA QUINTERO/VALENCIA
Las Provincias
Lunes, 7 de agosto de 2006
Sergi se aproxima tímido a la
espuma cuando los demás niños han dejado de jugar. Tiene
sólo cuatro años y en su aspecto destacan sus enormes
ojos y su cabeza cubierta con una gorra para disimular
la calvicie que le provoca la enfermedad. Es el primer
año que acude a la fiesta que los bomberos organizan con
los niños de Aspanion. Es el primer año que tiene
cáncer.
Isabel Benito es oriunda del
barrio del Cabanyal, y madre de Silvia, una niña
que convive con un tumor en la cabeza desde que tenía
cinco años. “Si te quedas en casa lo pasas muy mal,
piensas que estás tú sólo en esta tragedia”, explica
Isabel. Su hijo mayor perdió la ilusión por vivir al
conocer la enfermedad de su hermana, dejó de hablar y se
sumergió en el desencanto. Gracias a la ayuda de
Aspanión salió adelante y muy pronto estudiará en la
universidad.
Vicente Lillo, uno de los
bomberos, detiene por unos segundos la algarabía de
niños que ya se sumergen bajo la espuma dispuesta en el
Parque Central de Bomberos de Valencia. Despliega
una pancarta y convence a los niños para que sonrían a
la brigada de padres armados con cámaras fotográficas
hasta los dientes: “Bomberos por Aspanión.
Gracias a vosotros”. Su sonrisa es amplia y desprende
vitalidad rodeado de estos niños. Él también es un
luchador y en esta fiesta se despide temporalmente de la
ciudad para llevar a cabo una de las actividades que más
le gustan: ascender a elevadas cumbres en los lugares
más recónditos del planeta. Esta tarde en la que los
bomberos ponen todo su equipo a disposición de los niños
enfermos de cáncer, la recordará en la ascensión del Ama
Dablam el próximo día 25 de septiembre.
“¿Qué puedo decir de que Vicente
suba montañas con el nombre de Aspanión por
bandera?... No hay palabras para explicar lo que supone
para los que lo estamos pasando tan mal”, explica
Isabel con lágrimas en los ojos mientras conversa
con Gonzalo Fajardo, padre de cuatro hijos que
continúa asistiendo año tras año a esta fiesta después
de que su quinto hijo falleciese enfermo de cáncer.
Ellos conocen muy bien qué significa luchar para
sobrevivir.
Camino a Nepal
“El año pasado mientras ascendía al Khan Tengri
ya pensaba en que esta montaña tenía que subirla al año
siguiente”, afirma Lillo. Este bombero valenciano
recuerda cada año en función a las montañas
conquistadas, y 2006 emprende el viaje solo en
representación del proyecto “Valencia por las montañas
del mundo”. Paco Chillida, su compañero en un
principio, no podrá acudir finalmente por motivos
familiares. No es la primera vez que Vicente viaja en
solitario. No le asusta la soledad; allí conocerá a
montañeros de todas las nacionalidades.
Situada en Nepal, en la zona oriental
del Himalaya, el Ama Dablam cuenta con 6.812
metros de altitud y tiene el privilegio de ser
considerada la cima más bella del mundo. Un pilar de
roca, hielo y nieve casi perfecto que se erige
espectacularmente entre diversos ochomiles (las montañas
más altas del mundo), entre ellos el Everest. “Es una
montaña cuya escalada resulta tan bella como arriesgada.
No hay más que observar la gran mole de nieve para darse
cuenta de que la aventura se va a desarrollar en un
ambiente vertiginoso y de gran dificultad”, reconoce. El
objetivo del bombero y alpinista, amante del riesgo, es
“estar a la altura de los niños de Aspanión para
traerles ilusión y amistad a través de nuestras
experiencias en la montaña”.
De cada expedición Vicente
trae un regalo muy especial para Sergi, Silvia, su
hermano y otros niños oncológicos: “Vencer
barreras”.