Siempre insistimos
en ello, e incluso
de vez en cuando lo
oímos por
televisión: “somos
lo que comemos”. Así
pues, en esta
ocasión, haremos lo
de siempre, comer lo
mejor posible, para
andar lo mejor
posible.
Y es esta una
empresa de difícil
ejecución, debido al
terreno en donde nos
movemos, aunque
confiamos en nuestra
experiencia,
adquirida a lo largo
de los años que
llevamos realizando
esta actividad.
Después de algún que
otro problemilla
intestinal,
aprendemos lo que
nuestro cuerpo
tolera y lo que no.
Diferenciamos, como
en otras ocasiones,
la alimentación en
poblaciones y la de
montaña. En las
poblaciones
intentaremos
conseguir la mejor
base para poder
aguantar la
alimentación en
altura. Es en la
montaña donde
tenemos que poner la
máxima atención:
necesitamos
alimentos de poco
peso y muchos
nutrientes.
Y seguimos diciendo
lo que repetimos
todos los años…nada
como nuestro bocata
de jamón serrano…